¿Por qué grabador?

 

En 1982 estaba claro que lo mío no eran los estudios reglados. Salvo en historia, donde sí destacaba (me apasiona), en lo demás era un desastre.

Para ayudarme a decidirme, mi padre me dijo la famosa frase que ha decidido el destino laboral de miles de personas : “estudias o trabajas”.

Y así, de la forma más sencilla posible, mis pasos se guiaron hacia el apasionante universo del grabado a mano.

 

¿Qué si es fácil grabar a mano? ¡No! Para nada, aunque  cualquier compañero de mi profesión diría “es como todo”.

Buena hora es ya de enseñaros lo que es la herramienta básica de mi profesión.

En esta imagen que veis aquí abajo, podéis contemplar un sinfín de buriles de diferentes tipos.

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Parece que no, pero os aseguro que cada uno tiene su función.

Aprender a manejarlos lleva mucho esfuerzo y tiempo. Debo reconocer que gran parte del mérito no es mío sino de mi padre, José Apellániz García, que, claro está,

es grabador artesano.

Durante años mi padre tuvo la paciencia de enseñarme. Con infinita paciencia. Pagándome horas que en realidad a él no le producían ningún beneficio económico

salvo el emocional de sentir que estaba guiando a un hijo por el camino del futuro.

Eran interminables las horas en las que, con mi primer buril, trazaba líneas y más líneas buscando que la segunda fuera paralela a la primera y así sucesivamente.

Todas debían parar en la misma línea perpendicular a las que yo trazaba con el buril. Guardo todas esas planchas de cinc dónde me esforzaba en aprender a manejar la herramienta que me da de comer.

Según el diccionario de la Real Academia define. (Gracias a Dios en su tercera edición ha puesto enunciado correcto).

Buril.

(Del fr. burin).

  1. Instrumento de acero, puntiagudo, que sirve a los grabadores para abrir líneas en los metales.

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Un buril completo es este que, arriba de estas líneas, puedes contemplar. Está formado por una pieza de acero alargado. Su punta se afila de diferentes formas en función del uso que se le vaya a dar y  su parte trasera se conforma para que pueda alojarse en un mango de madera, para poder empujar con la palma de la mano sin hacernos daño.

Bueno amigos, en los próximos artículos intentaré ir explicando cómo fueron mis primeros años de aprendizaje y mostraré algunas de esas planchas de cinc que os he comentado.

Que tengas buen día. Aunque claro, en gran medida, eso depende de ti.

 

 

 

Empecé mi vida profesional a la edad de 14 años de la mano de mi padre José Apellániz García, grabador formado en la Casa de la Moneda y en diversos talleres tanto en Vitoria como en Madrid. El taller de mi padre estaba situado en su propia vivienda, así que jugar y trabajar se convirtió en algo habitual. Por ejemplo no tengo recuerdo alguno de haber aprendido a manejar pantógrafos, simplemente jugaba con ellos desde que recuerdo. Durante años me instruí en el difícil arte del manejo del buril, ese sencillo instrumento, de difícil manejo que ahora forma parte de mi logotipo y de mí vida. Por el interés que en mi supo potenciar mi padre y mentor, complete la formación con cursos de Diseño Gráfico en la casa de la Moneda en Madrid y Dibujo y Pintura en diversas academias. Durante todos estos años he realizado trabajos cada vez más complejos. Retos cada uno de ellos más apasionantes que el anterior. Entre mis clientes se encuentran prestigiosos joyeros y joyerías; fabricantes de arte religioso; instituciones públicas y privadas de todo tipo; colegios; etc. Incluso he tenido el honor de grabar para la Casa Real, así como las más altas jerarquías eclesiásticas. En mi encontrará a un profesional bien formado y sincero, que solucionará sus necesidades.

Un comentario en “¿Por qué grabador?
  1. Ignacio dice:

    Que tiempos aquellos…